¿Qué hacer si tu hijo está detenido en el extranjero? La historia que comenzó con una llamada desde Argentina

Madre costarricense compartiendo su historia de lucha en Argentina

Cuando la realidad supera a la ficción

Siempre pensamos que las detenciones policiales ocurren como en las películas. El detenido siempre tiene derecho a una llamada telefónica. Incluso asumimos que es un Derecho inalienable.


En marzo del 2022, mi hijo Lucas, costarricense y con 19 años, fue detenido en Argentina.


Al día siguiente era su cumpleaños. Pasé todo ese día intentando comunicarme con él para felicitarlo y, ante la ausencia de respuesta, empecé a buscar entre sus contactos.


Me enteré por un amigo que estaba detenido en una comisaría. Justo el día de su cumpleaños.


En aquel momento, ni siquiera imaginaba qué era una Comisaría. Somos de un pueblo hermoso en Costa Rica y en La Fortuna siempre hubo solo una pequeña Delegación Policial. ¿Será lo mismo? fue la pregunta que cruzó por mi mente en aquel instante.


No podía dimensionar una ciudad como La Plata. Tienen alrededor de 16 Comisarías. Empecé llamando una a una, por suerte, lo ubiqué en la Comisaría Cuarta.


No podía hablar con él porque no se aceptan llamadas internacionales, solo locales.


Todo esto ocurrió un martes de marzo del 2022, tuve que esperar más de 4 días hasta que por fin llegó el fin de semana y el Comisario estaba libre. Entre lágrimas convencí a una funcionaria y me pasó con él. No hay palabras para describir esa llamada.


Damos por sentado que los derechos humanos son inalienables. Pero esto es teoría y, como en las películas, es ficción. Sucede todos los días y no hacemos nada. Nos acostumbramos a ver atropellos y solo lo resumimos en alguna expresión de repudio, quizá.


En Argentina contamos con un Consulado y Embajada en representación de Costa Rica. En aquel momento, pensé que era el lugar indicado para buscar contención.


Necesitaba orientación sobre qué hacer y creo que, al igual que yo, ellos tampoco estaban preparados. Así como nos tomó sin preparación el deterioro en la salud mental de Lucas y la ausencia de protocolos para asistirnos.


¿Qué hacer para proteger a un costarricense detenido en el exterior? ¿Cómo garantizar sus derechos fundamentales?


El acceso a la educación, a la salud, a la dignidad del trabajo. Todo esto para que en algún momento sea reinsertado en la sociedad. Todas preguntas sin resolver, incógnitas que el sistema no sabe resolver. No es un tema único de las instituciones de apoyo al costarricense en el exterior, lo sé, pero es un tema que requiere valentía para también poner sobre la mesa.


Los funcionarios, al parecer, no cuentan con herramientas o protocolos y, si existen, los alcances son limitados. En la Embajada de Costa Rica en Argentina, a lo largo de estos años, han recibido muchos correos de mi parte, descargas emocionales entre la impotencia de una madre al ver derechos humanos violentados en reiteradas ocasiones del proceso.


Lo mismo que el Ministerio de Relaciones Exteriores en Costa Rica, conocen bien mi caso. Tal es así, que el día que nombraron al nuevo cónsul, fue puesto al tanto de mi existencia.


La embajada y la salud de un costarricense detenido


Lucas hoy necesita asistencia psicológica urgente, esto de acuerdo con la información que derivó del último reporte pericial que le ordenó el juzgado y que recientemente se incorporó en la causa. Esta pericia se llevó a cabo el pasado mes de junio de 2026.


Las pericias forman parte del proceso de solicitud de la prisión domiciliaria. Es una solicitud que hacemos como familia para poder asegurarle atención médica, oportunidades de estudio y contención ante el visible deterioro que sufre estando en un penal, que se supone es neuropsiquiátrico pero, que evidentemente no resuelve las necesidades actuales de mi hijo Lucas.


Como parte de este mismo proceso, la próxima semana deberá pasar dos días de pericias psiquiátricas. Procesos desgastantes y que solo pensar en enfrentarlos, producen una profunda herida emocional. Es por esto que nuevamente acudí por ayuda a la Embajada hace unos meses, pero, al día de hoy no saben responder.


No escribo estas palabras para señalar a una institución en particular. Las escribo porque, después de más de cuatro años recorriendo este camino, sigo haciéndome la misma pregunta que me hice aquel primer día, cuando descubrí que mi hijo estaba detenido en un país extranjero y no sabía siquiera por dónde empezar:


¿Qué hacemos como país para proteger a un costarricense cuando atraviesa una situación como esta lejos de casa?

¿Existen protocolos que las familias desconocemos?


¿Hay herramientas que nunca llegaron hasta nosotros?


¿O simplemente todavía tenemos una deuda pendiente con quienes un día necesitan que su país también los acompañe desde la distancia?


No tengo todas las respuestas. Solo sé que esta sigue siendo una conversación necesaria y si algún costarricense, en cualquier lugar del mundo, está viviendo una situación parecida, me gustaría encontrarlo. No porque tenga soluciones, sino porque sé lo que significa atravesar este camino sintiéndose solo.


Con cariño, Carolina Solórzano Solís Mamá de Lucas y Tomás Mi Proyecto Corazón El camino de una madre hacia la libertad de su hijo. «No me llames extranjero, ni pienses de dónde vengo; mejor saber dónde vamos, adónde nos lleva el tiempo.» — Rafael Amor, «No me llames extranjero»

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